sábado, 22 de diciembre de 2012

“Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros”.



"Pero tú, Belén (Casa del Pan) Beth-lehem Ephrata,  aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me saldrá El que ha de ser gobernante en Israel. Y sus orígenes son desde tiempos antiguos, Desde los días de la eternidad."

Miqueas 5:2




Lucas

2:1 Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. 
2:2 Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. 
2:3 E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. 
2:4 Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; 
2:5 para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. 
2:6 Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. 
2:7 Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.









2:8 Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. 

2:9 Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. 
2:10 Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 
2:11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.
2:12 Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. 
2:13 Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían:

2:14 ¡Gloria a Dios en las alturas, 

Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!



"Adoración de los pastores" (1622) - Gerard van Honthorst (Utrecht, 1590 — 1656) pintor caravaggista flamenco.



2:15 Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado. 

2:16 Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. 
2:17 Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño. 
2:18 Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían.
2:19 Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. 
2:20 Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho.



 * * * 


El ángel instruyó a José que llamara al niño "Emanuel", que significa "Dios con nosotros", y se le conoció con el nombre mesiánico de Yeshua "Dios salva".


* * * 


Isaías 60, 1-6


"La gloria del Señor amanece sobre ti" 

¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; 
la gloria del Señor amanece sobre ti! 
Mira: las tinieblas cubren la tierra, la oscuridad los pueblos, 
pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti; 
y caminarán los pueblos a tu luz; 
los reyes al resplandor de tu aurora.

Levanta la vista en torno, mira: todos ésos se han reunido, 
vienen a ti: tus hijos llegan de lejos, 
a tus hijas las traen en brazos. 
Entonces lo verás, radiante de alegría; 
tu corazón se asombrará, se ensanchará, 
cuando vuelquen sobre ti los tesoros del mar 
y te traigan las riquezas de los pueblos. 

Te inundará una multitud de camellos, 
los dromedarios de Madián y de Efá. 
Vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro, 
y proclamando las alabanzas del Señor.



Isaías 9:2 


El pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz; 
los que moraban en tierra de sombras de muerte, 
una luz resplandeció sobre ellos.

5  Porque un Niño nos ha nacido,
  un Hijo se nos ha dado.
  Sobre sus hombros descansa el poder
  y su nombre es:
  «Consejero prudente»,
  «Dios Fuerte», «Padre Eterno»,
  «Príncipe de Paz». 

6  Grande es su señorío
  y la paz no tendrá fin
  sobre el trono de David
  y sobre su reino,
  para restaurarlo y consolidarlo
  por la equidad y la justicia,
  desde ahora y hasta siempre,
  el celo del Señor de los ejércitos lo realizará.


* * *


Si el tiempo de Adviento nos hace suspirar por el doble advenimiento del Hijo de Dios, el de Navidad, celebra el aniversario de su nacimiento en cuanto hombre, y por lo mismo nos prepara a su venida como Juez.

El Tiempo de Navidad se centra en el Misterio de la Encarnación de Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios, Salvador de todos los hombres.

Y este Misterio que nos revela al Hijo de Dios, de la misma substancia que el Padre y engendrado por obra del Espíritu Santo en su Madre María Virgen, uniendo así en una sola persona la Naturaleza Divina con la Humana, se completa mediante la unión de nuestras almas con Cristo, que nos permite acceder a la familia divina, y así, además de ser creaturas pasamos a la calidad de  hijos de Dios por adopción. 

Dice San Pablo que “Nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquél a quien pluguiere al Hijo revelarlo”. Así el Verbo hecho carne es la manifestación de Dios al hombre.

La liturgia de Navidad nos invita a postrarnos de hinojos con María y José ante este Dios revestido de la humilde librea de nuestra carne: “Cristo nos ha nacido, venid adorémosle”; “con toda la milicia celestial” nos hace cantar “Gloria a Dios”; y con la sencilla comitiva pastoril nos manda “alabar y glorificar a Dios”; y por fin, nos asocia a la pomposa caravana de los Reyes Magos, para que con ellos nos “hinquemos delante del Niño y le adoremos”

“Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros”.

María da al mundo su Hijo, y lo envuelve en pañales, y le recuesta en el pesebre, y José rodea al Niño de sus cuidados paternales. Es su padre, no ya sólo porque como esposo de la Virgen, tiene derechos en el Fruto de su vientre, sino también porque, como dice Bossuet, así como algunos adoptan hijos, así Jesús adoptó un padre”.

Por eso, los tres benditos nombres de Jesús, de María y de José son como otras tantas preciosas perlas engarzadas en los textos de la liturgia de Navidad.


"Noche de Paz... noche de Amor..." Historia del villancico más cantado de todos los tiempos.


El origen del villancico más conocido del mundo, "Noche de Paz" ("Stille nacht, heilige nacht"), se encuentra en un pueblo de Austria.

El 24 de diciembre, miles de turistas se trasladarán una vez más a Oberndorf, cerca de Salzburgo (Austria), donde hace 190 años fue compuesta la canción “Noche de Paz”, quizá el villancico más conocido y cantado del mundo.

“Noche de Paz” ha sido traducida a 330 idiomas; la canción de Navidad austriaca fue creada casi por casualidad y en alemán.

En 1818, dos días antes de Navidad, el viejo órgano de la iglesia de San Nicolás, la parroquia del padre Joseph Mohr, pasó a mejor vida. Para no decepcionar a sus feligreses, el sacerdote pidió a su amigo Franz Xaver Gruber, maestro y organista del vecino pueblo de Arnsdorf, que compusiera una melodía para un texto de Navidad.

Los historiadores dicen que Gruber fue sorprendido por la inocencia y belleza de los versos Mohr. 

Con apenas tiempo para un ensayo, en la misa del gallo de ese 24 de diciembre de 1818, Joseph Mohr, cura con voz de tenor y que tocaba la guitarra, y Gruber, que poseía una bella voz de bajo, interpretaron por vez primera en alemán “Noche de Paz”. El hecho era totalmente inusual en la época, cuando los textos religiosos se redactaban todavía en latín. Pero Mohr consideraba que una letra simple y comprensiva era lo más adecuado para sus feligreses.






En 1831, un coro que se dedicaba a cantar aires populares tiroleses incorporó el villancico del padre Mohr a su repertorio durante una gira por Prusia. De allí, la canción viajó a Nueva York, donde fue interpretada por un coro tirolés en 1839 pero donde sus autores y su origen permanecieron desconocidos.

Treinta y seis años más tarde, la corte real de Prusia, que buscaba el original de la partitura, consultó al párroco de San Pedro de Salzburgo, quien, para sorpresa general, respondió que Mohr y Gruber, muertos en el anonimato respectivamente en 1848 y 1863, eran los autores del villancico que se había atribuido al compositor austríaco Michael Haydn.




Manuscrito con la firma de Joseph Mohr


El año 2008 se encontró en Salzburgo, Austria, un facsímil de la canción ''Noche de paz'', para dos voces y guitarra con letra de Joseph Mohr y melodía de Franz Xaver Gruber, con fecha del año 1816. Joseph escribió el texto cuando había terminado la guerra en Austria,  el año de la muerte de su abuelo en Mariapfarr. 

La historia de sus orígenes habla de miseria, marginación y enfermedades, por las que tuvo que pasar su autor, desde su nacimiento.

Hace más de 200 años, el 11 de diciembre de 1792, un año después de la muerte de Mozart, nació en Salzburgo, Austria, un niño pobre. Era el tercer hijo de Anna Schoiber, una costurera que remendaba y fabricaba calcetines. Su padre era un soldado llamado Joseph Mohr que dio su nombre al hijo antes de desertar y desaparecer, dejando en la miseria a la madre con tres hijos. 

Las autoridades de la ciudad de Salzburgo consideraron que tres hijos ilegítimos eran demasiado. Anna Schoiber fue condenada a pagar una multa de 9 florines. Cuando se recuerda que en aquella época un buey costaba 12 florines, se puede comprender que la pobre costurera nunca pudo reunir tanto dinero. ¡Tenía que pagar con la cárcel! Pero Joseph Wohlmuth, un hombre verdugo de oficio, estuvo dispuesto a pagar la multa a condición de ser el padrino del pequeño Joseph

Así comenzó la difícil existencia del niño, sin padre, en la miseria con su madre y sus dos hermanos y con un padrino que era verdugo. La familia vivía cerca del Monte de los Capuchinos en un apartamento invadido por la humedad. Lo que llevó a Joseph a enfermar de tuberculosis. En estas condiciones tan precarias, en el Salzburgo de comienzos del siglo XVIII, era imposible prever un futuro positivo para un niño que ni siquiera tuvo la posibilidad de aprender un oficio, aunque fuera de bajo nivel. Muchas veces, sentado en la escalera de la casa, Joseph pensaba cantando en voz alta. 

Un maestro del coro de la catedral de Salzburgo descubrió aquella voz y convenció a la madre para que su hijo pudiera entrar al coro de la Catedral. En los registros de la escuela, Joseph Mohr fue declarado huérfano, porque los hijos de madre soltera eran inadmisibles. Joseph se vio obligado incluso a negar a su madre, cuando la veía pasar en la calle. 

No obstante, a los 7 años de edad, pudo cursar en Salzburgo la escuela preparatoria, luego el bachillerato. Tocaba violín y cantaba en el coro de la Iglesia de San Pedro. En 1810 estudiaba filosofía y se preparaba para el sacerdocio. Un año más tarde entraría al seminario. El 15 de julio de 1815, en ceremonia solemne en el Domo de Salzburgo, recibió las sagradas órdenes. Desde una cuna llena de privaciones hasta la condición de sacerdote letrado y aceptado por todos. Poco tiempo después de la ceremonia de ordenación, el nuevo sacerdote, con sentimientos dispares, supo que tenía que presentarse para ocupar el cargo de vicario en Marianfarr pequeña aldea situada a cuatro jornadas de Salzburgo y a más de 1000 metros de altitud. Allí había nacido su padre y conoció a su abuelo.

Cuando todos los fieles salieron de la iglesia, los ayudantes de la misa encendieron con las velas del pesebre las linternas para iluminar los largos senderos que conducían a la casas. "Noche silenciosa y santa. Todos duermen. Sólo velan los santos padres. Gracioso niño de cabellera rizada, duerme en la paz celestial," así comienza la primera estrofa de la poesía que escribió. 

Joseph Mohr murió el 4 de diciembre de 1848 aquejado de neumonía, a la edad de 55 años, tan pobre como había llegado al mundo. Había gastado su dinero en la fundación de una escuela para hijos de los pobres de su parroquia. Nunca supo que su canción se esparciría por todo el mundo y pasaría a ser una d elas más cantadas de todos los tiempos. 

Gruber,  autor de la melodía se enteró del éxito del villancico en 1854 cuando el concertino para el rey Frederic William IV de Prussia comenzó una búsqueda de los autores. Cuando Gruber, quién entonces tenía 67 años se enteró, envió una carta a Berlín explicando el origen de la canción. 

La canción fue cantada simultáneamente en inglés y en alemán durante la Tregua de Navidad de 1914, durante la I Guerra Mundial, por ser el único villancico conocido por los soldados de ambos frentes.




Enya - Oíche Chiúin (Chorale) - Silent Night


NOCHE DE PAZ

Noche de paz noche de amor
todo duerme en rededor
solo velan mirando la faz
de su niño en angélica paz
José y María en Belén.
José y María en Belén.

Noche de paz noche de amor
en los campos al pastor
coros celestes proclaman salud
gracias y glorias en su plenitud
por nuestro buen redentor
por nuestro buen redentor.

Noche de paz, noche de amor
hoy llegó la salvación.
Llene la tierra
la paz del Señor,
llene a los hombres
la gracia de Dios,
porque nació el Redentor
porque nació el Redentor.




* Fuente:
http://www.silentnightmuseum.org/index_s.htm

http://es.catholic.net/jovenes/439/841/articulo.php?id=14766

jueves, 20 de diciembre de 2012

ANTÍFONAS DE LA "¡OH!" (Adviento)


La Virgen rodeada de ángeles (1881) -   William-Adolphe Bouguereau
(La Rochelle, Francia, 1825-1905)




Las antífonas de la Oh son siete, y la Iglesia las canta con el Magnificat del Oficio de Vísperas desde el día 17 hasta el día 23 de diciembre. Nuestra espera refleja las esperanzas de la humanidad entera y se expresa en una serie de sugestivas invocaciones, que encontramos en la celebración eucarística antes del evangelio y en el rezo de las Vísperas antes del cántico del Magníficat. Son las antífonas llamadas de la "Oh", en las que la Iglesia se dirige a Aquel que está a punto de venir con títulos muy poéticos, que manifiestan claramente la necesidad de paz y de salvación de los pueblos, necesidad que sólo en Dios hecho hombre queda satisfecha de modo pleno y definitivo.

Son un llamamiento al Mesías recordando las ansias con que era esperado por todos los pueblos antes de su venida, y, también son, una manifestación del sentimiento con que todos los años, de nuevo, le espera la Iglesia en los días que preceden a la gran solemnidad del Nacimiento del Salvador.

Se llaman así porque todas empiezan en latín con la exclamación «Oh». También se llaman «antífonas mayores».

Fueron compuestas hacia los siglos VII-VIII, y se puede decir que son un magnífico compendio de la cristología más antigua de la Iglesia, y a la vez, un resumen expresivo de los deseos de salvación de toda la humanidad, tanto del Israel del A.T. como de la Iglesia del N.T.

Son breves oraciones dirigidas a Cristo Jesús, que condensan el espíritu del Adviento y la Navidad. La admiración de la Iglesia ante el misterio de un Dios hecho hombre.Cada antífona empieza por una exclamación, «Oh», seguida de un título mesiánico tomado del A.T., pero entendido con la plenitud del N.T. Es una aclamación a Jesús el Mesías, reconociendo todo lo que representa para nosotros. Y termina siempre con una súplica: «ven» y no tardes más.

En cada una de estas apasionadas invocaciones, de clara referencia bíblica, se percibe el deseo que los creyentes tienen de ver cumplidas sus expectativas de paz. Por esto imploran el don del nacimiento del Salvador prometido. Sin embargo, al mismo tiempo sienten con claridad que eso implica un esfuerzo concreto para prepararle una digna morada no sólo en su alma, sino también en su entorno. En una palabra, invocar la venida de Aquel que trae la paz al mundo conlleva abrirse dócilmente a la verdad liberadora y a la fuerza renovadora del Evangelio.

*  Fuente: 



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ANTÍFONAS DE LA "¡OH!"

Oh Sabiduría, que brotaste de los labios del Altísimo, abarcando del uno al otro confín y ordenándolo todo con firmeza y suavidad, ¡ven y muéstranos el camino de la salvación!

Oh Adonai, Pastor de la casa de Israel, que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente y en el Sinaí le diste tu ley, ¡ven a librarnos con el poder de tu brazo!

Oh Raíz del tronco de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos, ante quien los reyes enmudecen y cuyo auxilio imploran las naciones, ¡ven a librarnos, no tardes más!
Oh Llave de David y Cetro de la casa de Israel, que abres y nadie puede cerrar, cierras y nadie puede abrir, ¡ven y libra los cautivos que viven en tinieblas y en sombra de muerte!

Oh Sol que naces de lo alto, Resplandor de la Luz Eterna, Sol de justicia, ¡ven ahora a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte!

Oh Rey de las naciones y Deseado de los pueblos, Piedra angular de la Iglesia, que haces de dos pueblos uno solo, ¡ven y salva al hombre que formaste del barro de la tierra!

Oh Emmanuel, Rey y Legislador nuestro, esperanza de las naciones y salvador de los pueblos, ¡ven a salvarnos, Señor Dios nuestro!

Maranatha,  ¡Ven Señor Jesús!