viernes, 12 de diciembre de 2014

¡Dios, háblame!




Cierto hombre susurró: 
¡Dios, háblame! 
y el árbol cantó.
Pero el hombre no oía.

Luego el hombre, habló más fuerte, pidiendo:
¡Dios, háblame! 
y un rayo cruzó el cielo.
Pero el hombre no oía.

El hombre miró a su alrededor y dijo: 
¡Dios, permite que te vea! 
y una estrella se iluminó con gran resplandor.
Pero el hombre no la notó.

Entonces el hombre gritó: 
¡Dios, muéstrame un milagro! 
y en ese minuto nació un bebé. 
Pero el hombre no lo supo.

Luego el hombre pide a gritos, en desesperación: 
¡Tócame Dios y hazme saber que estás aquí! 
Dicho esto, Dios bajó y tocó al hombre. 
Pero éste espantó a la mariposa que volaba a su alrededor
 y continuó caminando.



No te pierdas de una bendición sólo porque no viene envuelta del modo en que tú esperas.





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